Rüsselsheim – Barcelona

En el año 1928 Opel desarrolló una motocicleta de un cilindro conocida como Opel Moto-Club, cuyo diseño e ingeniería la colocaron directamente en la cúspide del desarrollo de los vehículos de dos ruedas.

En 1929, para demostrar la superioridad y fiabilidad de esta motocicleta, una expedición con varias Moto-club se propuso viajar de la sede de Russelheim (Frankfurt) hasta la exposición universal de Barcelona, cruzando los Alpes. Una aventura llena de peligros y riesgos, de la que no ha quedado material gráfico o vestigio conocido. Las motos llegaron a Barcelona.

Pero no contentos con eso, por aquel entonces Opel investigaba formas de propulsión mediante cohetes, y llegó a fabricarse una versión propulsada por pólvora que pretendía pulverizar todos los récords de velocidad de la época (en motos, 200 Km/h). Nunca obtuvieron permiso para probar la moto cohete en carretera abierta para medir la velocidad, y el experimento se quedó, una vez más, como pieza de museo.

Hace un año y pico tuve la suerte de visitar el centro de desarrollo de Russelheim y fotografiar una moto-club desnuda, en su versión más purista, la versión original con la que se hizo la travesía europea, y la loca moto propulsada por una carga de pólvora que se detonaba en varias fases, según la velocidad.

Han pasado casi 90 años, y como una cápsula del tiempo, la moto club tiene hoy una estética retrofuturista que demuestra de manera rotunda que el buen diseño es ajeno al paso del tiempo.